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Se cuenta de él que una vez ordenado sacerdote y residiendo en ésta capital se prendió a él la condesa de Aranda. El capuchino preocupado pidió consejo a Sor María de Ágreda quien aprueba su proyecto de ir como misionero a las Indias, partiendo desde Sanlúcar de Barrameda en un viaje que le llevaría hasta la costa americana concretamente a Cumaná en la desembocadura del Orinoco. Una vez en América, conquistará autoridad moral y afectos humanos al dirigir misiones de indígenas y caribes cuyo dialecto llegó a dominar, componiendo una gramática para poder comunicarse de forma correcta con aquel pueblo. Más tarde el venerable Padre Carabantes de regreso a España fundó nuevos templos. Alcanzó un éxito tal que fue enviado a Roma para relatar al pontífice Alejandro VII sus misiones y ofrecerle el acatamiento de los reyezuelos indígenas. También actuó como misionero en diversos lugares como Andalucía, Galicia o Navarra. Estando en la localidad de Monforte de Lemos enfermó y murió el 11 de abril de 1694 a la edad de 65 años en dicha población. Fue enterrado en la Iglesia de Santa Clara.as. |



